GILGAMESH: POESÍA Y POÉTICAS presenta a PATRICIA SEVERÍN(Publicado en la página de Facebook el 8 de abril de 2026)
(Crédito de foto: Pablo Aguirre)
Patricia Severín nació en Rafaela, Santa Fe. Es poeta, narradora y editora.
En la entrevista, Patricia, dice:
« Yo escribo desde la tierra plana, la humedad, el calor, los mosquitos y las lluvias torrenciales: en síntesis, desde el lugar que habito.»
«Los que estamos puertas adentro somos descalificados o invisibles. Y realmente es un honor y un orgullo ser una editorial independiente que ha remado durante 15 años para publicar textos exquisitos, novedosos y, muchos, fuera de serie.»
SELECCIÓN DE SU OBRA
De «La luz que te rodeaba sigue girando sobre la hierba – el jardín de Carlitos» (textos y fotografías, Palabrava, 2025)
VERANO
Esta luz, ¿es un largo hilo tensado hacia vos?
*
Hablábamos de morir
: ahora lo sé/era una idea tan lejana
como pertenecer a otra galaxia.
El viento se llevaba la desgracia escondida en las palabras.
El viento nos acompañaba hasta dejarnos desnudos/ frágiles/
antes de escaparse entre las hojas del ciruelo.
No había oscuridad.
La luz nos envolvía/contemplábamos las pequeñas rosas
que se abrían más allá del vidrio.
Nos gustaba observarlas mientras charlábamos/
y los planes de viajes se sucedían/
entre risas breves.
La nueva vida irrumpió de golpe igual que un tsunami.
No se sabe por qué ni como.
Pero aquí está/ante mi asombro y mi tristeza.
La maldita atropelló tus flores/los pájaros/la alegría
… y se instaló en la cama.
Aún se huele tu presencia en el jardín/ pero pronto te alejarás
para siempre.
*
Hubo una vez dos soles en una galaia, lo sabés, ninguno disputaba
hegemonía, sólo se dejaban llevar por el desvelo.
Las estrellas, esos soles lejanos, se inflaman de fuego para no morir,
para que entiendas que es mejor mirar de noche el universo.
*
Quizá lo oscuro permanezca/
desgarrado de aguas vivas/
con olor a azufre/y a viento huracanado.
¿Qué es el amor?
Que tu alma se atrinchere junto al alma otra/y formen una sola.
De «Eclipses familiares» (de. UNL, 2025)
la noche
la oscuridad tiene algo de turbio y herrumbroso
como la noche
se desliza borrando lo que encuentra
: nadie puede impedirle el paso
mi madre está sentada y dice, ¡ajá!
y dice, claro, y luego en vos muy baja
¿quién es esta?
Y al rato
¿quién es esta?
hasta que al fin
la noche
se dibuja entera
y a ella
ya no le interesa la respuesta
*
sin piedad
le he quedado yo
: una sola hija mujer entre varones
me ocupo de sus remedios/ las cuidadoras por turnos
acallar las voces/ sin piedad
de los recuerdos
sus dientes flojos
el helado de sambayón
quizá fue aquella noche/ hace años
en que mi hermana
la tomó del brazo y le dijo
: me estoy muriendo, mamá
quizá fue allí
cuando la oscuridad le comenzó a crecer
*
¿es suave el mundo y salvaje la mirada?
no sé cómo nombrar
la suavidad con que miro este mundo salvaje
¿o es suave el mundo y salvaje la mirada?
Dos más dos no es mi cuenta favorita
la calandria abre el pico y golpea los barrotes de la jaula
picotea hasta el cansancio
y se hecha a cantar desesperada
es hora de regresar
velar por sus remedios
la pava sobre el fuego
alinear las píldoras sobre el mantel
rosada roja verde blanca bordó
ojos desparejos que asaltan la ilusión de perpetuar la vida
De «Muda» (Ed. Del Dock, 2018)
querés gritar y tu grito sale opaco líquido herrumbroso
querés cambiar y cadenas de lata te sostienen por la espalda
y allí estás frente al devenir vos los días
*
días
aprendí a vivir de esta manera
con una especie de dulzura a cuestas
si tuve suspicacia no me acuerdo
hay lazos más fuertes que una tiranía hay trámites de apuro
para cumplir un fin difuso
en el país del humo en que me encuentro camino
por tugurios interiores
prometo penitencias
colaboro altiva
con mi huérfana protesta altisonante
y así voy
disfrazada de inocente
a cumplir de oficio esta misión depredadora
*
que nadie interfiera en tu líquido herrumbroso
intentás decirlo sola sin ambages medias tintas ilusiones
y saltás al abismo con alas de cartón
*
diccionario
un pájaro no es un gato
y puede diferenciar muy bien
su cardenal en jaula
de la mirada en acecho desde el tapial
o contrastar pereza con prontitud
/ algunas cosas no tienen duda /
la dificultad no reside en las sutilezas
cuando dice / por ejemplo /
: he amado hasta la asfixia
algo estalla
cuando dice
: su corazón de ciénaga
algo acecha desde el tapial
*
amnesia
con esa palabra que olvidé
hubiese dicho tanto
hubiese dicho todo
De «amor en mano y 100 hombres volando» (Geller, Severín, Díaz Crosta; de l’aire editorial, 2016)
Hombre de mi nueva suerte
hazme creer que es diferente
el hombre que te habita
Ay hombre de mi buena suerte
con olor a duraznos rondando por el cuello
hombre de buenaventura
ese tu olor se me pega como casquete de flores
hojita de menta
olor a luna encallada entre los dientes
olor de besos que se arrastran hacia el norte en llamas
olor a lumbre
olor a pasos cercanos a mi puerta
olor tan huérfano de caricias malhalladas
ay hombre de mi buena suerte
he extrañado ese olor tuyo
aún antes de saberloasí cercano
*
La loca aúlla más que el viento
entre senos y quejidos
en la espera equivocada y solitaria
*
Tantas veces me morí de esta muerte
que debería haber aprendido
debería
*
Ceremonia al pie del tocador
Alcánzame las enaguas
y ese vestido negro, el del costado
Hazme el favor
y los corpiños que guardaba
alcánzame el sombrero aquel, el de la redecilla en la cara
Hazme el favor
que debo empezar a morir de cualquier parte
De «El universo de la mentira», Palabrava, 2011
ANTICIPO
Todos estaban allí
hurgando dentro de mi boca
respuestas
que no podía darles
Se empeñaban en clavar astillas
Ni vestigios de la que fui
ni presencia de la que soy
un sopor de uva
en el cuenco de la frente
Todos estaban allí
hurgaban
yo quería decirles que lo único mío
eran las esses
las esses de mi nombre que colgaban de mí
Pero no iba a conformarlos
Entonces discurrí la manera de partir
dejar la multitud
ya no lloraba
sólo miraba el mundo
como una crema
espesa
negra
*
he sido cómplice perfecta mentirosa
y ahora qué
quise creerme un cuento
final feliz
pero las cosas suceden
De «Libro de las certezas», Nuevohacer, 2009
MARZO
I
El otoño
trae el reflejo
de un hombre
desconocido
me hundo en el vértigo
de palabras de opio
repiqueteando al infinito
al infinito
al infinito
el eco desesperado de su voz
el desconsuelo de saber
que nunca más
¿en qué fuego nos hundiremos juntos?
¿por qué lo sé si aún no ha llegado el momento de saberlo?
II
la vanidad
envuelve a la elegida
¿dónde aprendiste a seducir con gotas de muérdago?
¿quién te enseñó a terrible claridad de la caricia?
III
¿ensayo/ error?
¿perseverancia/ capricho?
¿antojo/ estrella fugaz?
IV
quiero descansar del cansancio de saber todas
las respuestas
V
espiral hacia el silencio
los secretos se abren/ como labios mudos
he tocado su piel
a través del vidrio opaco/ de las letras
VI
una muñeca
dentro de otra
dentro de otra
dentro de otra
dentro de otra
una muñeca dentro de otra y otra y otra
(mujer, compañera, madre, hembra)
despavoridos tumultos/
propósito de miedo bajo las axilas/
pánico en el hueco del corazón/
VII
primero mujer y después hembra
De «Poemas con bichos» (Ed. Del Dock, 2003)
/ Hoy me fui de todos y de todo
de mí
de Dios
tan jodida me fui}resbalando por mi cuerpo
haciendo equilibrio con toda la sombra de las uñas
Hoy me fui sin cantar - yo nunca supe -
guiñando un ojo de vergüenza
desnuda sobre la helada mefui/
*
/ quisiera ser un bicho más / no este animal doméstico /
*
en fui
y cuando me vaya
sabré que soy luciérnaga
dirán
: la vida le fue dulce
: ha templado el carácter
: apasionada de lluvia golpeando sobre el zinc
dirán los que no saben
: era excéntrica extrañadodirán los que la odian
: mejor que no la hallen
nadie sabrá
de este apego
de este olor a tierra
esta invisible mirada
esta desgana de vida
esta conclusión del mundo
este salvaje rodeo
esta inundación de sangre
que se añeja / se desprende / se cansa
se ahoga / se diluye
diré
la muerte es
: la ausencia de los libros : carencia de palabras
Hoy
me fui del campo
mefui de Reconquista
me fui a ningún lugar y me fui a todos
quise habitar donde existiera el eco
no me hallo en el índice
no estoy en ninguna biografía
me voy de Severín a in sin resonancia
pretenciosa Patricia
hago veda de mí
de mi cabeza
de mis poemas con bichos
se deslizaron
cayeron
se tragaron
y supo que ella y ellos eran una sola cosa
ENTREVISTA CON LA AUTORA
Gilgamesh: Patricia, tu poética trabaja tópicos que hoy se reactualizan con una mirada crítica que tus textos tuvieron desde «Las líneas de la mano» y que se continúan hasta «Eclipses familiares». Me gustaría saber cómo fue que la poesía ingresó a tu mundo como lectora y como escritora.
Patricia Severín: Ingresé de golpe al mundo poético. Cuando era aún una niña hicimos un viaje a las Cataratas del Iguazú, y me impresionó tanto conocer esa tierra roja y ondulada, los verdes de la selva que contrastaban con mi tierra de llanura, siempre en tonos marrones, que escribí mi primer poema. Malo, ripioso y grandilocuente, pero fue el inicio y estaba feliz.
Siempre leí mucho: mi padre me regaló la Odisea en versión infantil e ilustrada, a los 5 años. Aun la conservo. Leía el diario para él y, en la escuela, desde la primaria, escribía las palabras para los actos. Mis maestras me incentivaban y fui una lectora voraz. Aún lo soy. Leo todo lo que cae a mis manos. Para escribir es imprescindible leer: formar tu biblioteca interior. El que no lee no puede escribir.
Gilgamesh: ¿Qué búsquedas se sostienen y mutan de un poemario a otro?
Patricia Severín: La forma es lo que va mutando. Nunca hago un texto similar a otro. Creo que justamente, la gracia de la literatura, si podemos llamarla de este modo, es reinventarse de continuo. Cada texto llama a su voz y hay que saber encontrarla. No es nada fácil, pero llega… Siempre escribo un libro completo, no hago poemas y los juntos, sino que mis poemas forman pequeñas historias que se van abriendo y enlazando, una detrás de la otra. Quizá lo que sostenga el conjunto sea la obsesión. En el fondo de cada obra, lo que vibra, es el amor y el desamor.
Gilgamesh: ¿Cómo fue el proceso creativo en «Amor en mano y cien hombres volando»? ¿Qué diferencias encontraste con respecto a tus otros libros, al trabajar con otras dos poetas?
Patricia Severín: Fue una experiencia magnífica trabajar Amor en mano y cien hombres volando con estas increíbles escritoras –y amigas–, Graciela Geller y Adriana Díaz Crosta. Yo viajaba hacia Santa Fe (en esa época vivía en Reconquista), y hacíamos una especie de taller en donde buscábamos los temas y la mejor forma de decirlos, cada una en su estilo, claro; luego íbamos acomodando el material y lo corregíamos. Nos divertimos mucho, y la amistad y el cariño, fue creciendo a la par del libro.
Amor en mano y cien hombres volando, marcó un antes y un después en la escritura santafesina: la presentación se hizo a sala llena en un teatro inmenso de la ciudad de Santa Fe, con una puesta impresionante y provocadora, en donde el centro eran los vínculos, en general los vínculos tóxicos y cómo influían los mismos, en nosotras, las mujeres.
Gilgamesh: ¿De qué manera conviven en vos la narradora y la poeta? ¿Hay temas más permeables para los cuentos y las novelas y otros para la poesía?
Patricia Severín: No es fácil ser narradora y poeta. Siempre digo que me hubiese gustado ser lo uno o lo otro, pero no pude; hay cosas que no se eligen, que vienen a una. Se van presentando los temas y sus formas y hay que tomarlos. El poema es una brevedad, una iluminación y me es dado en un momento específico. Luego lo trabajo sin descanso ¿Cómo y por qué se da de esa manera? No puedo decírtelo. Apela a la emoción, al sentimiento y se desgrana en versos.
El cuento esta sostenido con pocos personajes, y una o varias escenas breves que vienen de una anécdota, una idea, alguna historia que me contaron. El cuento es un conciso despliegue (a veces puede llegar a ser casi una nouvelle), de una situación (o varias) que se narran teniendo un foco preciso.
En cambio, la novela, es un universo completo y complejo, que llevás en la cabeza meses, años y hasta décadas; convivís con él y sus personajes por mucho tiempo. Cuando digo décadas, no es que estas escribiendo durante todo ese período, pero si estás pensando, macerando la historia. La Tigra, por ejemplo, o Vivir lejos, me llevaron muchos años.
Cada género tiene, además, un tiempo de sentada. El de la poesía es breve; lo del cuento es acotado, pero la sentada de la novela es larga, extensa, y te pasas horas y horas tomando apuntes y tecleando en la máquina.
Gilgamesh: En tu obra el paisaje de la llanura cobra una relevancia que hoy se ha perdido o se piensa como anacrónico. ¿Qué te permite este abordaje?
Patricia Severín: Me gusta el término que acuñó Osvaldo Valli de literatura situada. Que en nada tiene que ver con el regionalismo. Se refiere a tomar conciencia de que se escribe desde cierto lugar preciso. Yo escribo desde la tierra plana, la humedad, el calor, los mosquitos y las lluvias torrenciales: en síntesis, desde el lugar que habito. Esto da clima a los textos, crea un contexto, algo necesario y que me gusta mucho, que me identifica. El clima y el lugar en donde vivimos, nos determinan. s, pero muchas veces sí. Me gustan los olores de mi tierra, que se sienta el calor, la humedad, los mosquitos, y que se vea el campo, la llanura. No es paisajismo ni regionalismo: las hGilgamesh: A tu trabajo como escritora has sumando el de editora. ¿Cómo nació «Palabrava» y «Lectobus Alas de Papel»? ¿Cómo gestionás la «curaduría» de autores?
Patricia Severín: Palabrava nació hace casi 15 años para ocupar un lugar necesario en el panorama de las ediciones santafesinas. En ese momento, en Santa Fe capital, solo existía la editorial de la Universidad del Litoral.
Nos juntamos con otras dos escritoras porque vimos la necesidad de visibilizar la escritura de nuestra provincia. Sobre todo, la del centro, norte y oeste. Que es mucha y muy buena. Y así lo hicimos.
Lectobus fue un hermoso proyecto de Alicia Barberis que aún sigue en pie.
A los autores/as de narrativa que publica Palabrava los leen personas que convocamos y que saben cuál es la estética de la editorial. De la selección de la poesía me encargo yo.
Desde el 2
Gilgamesh: No recuerdo a otra autora que se haya preocupado por dar tanta visibilidad a los autores de las diferentes regiones del país. ¿Cómo vivís esa «necesidad» o ese «deseo de difusión» de artistas que de otro modo no circularían entre los lectores argentinos? ¿Cómo se mueve tu escritura con respecto a la difusión (lecturas, concursos, festivales)?
Patricia Severín: En principio nos abocábamos a la escritura de la provincia; luego fuimos ampliando nuestro marco, al país y al extranjero. Los que escribimos somos muchos, y es necesario que haya un canal que se interese por los textos. Sobre todo, los de la periferia. Por eso hicimos, por ejemplo, una serie de antologías de cuentistas del Nordeste, para visibilizar las voces de excelentes narradores contemporáneos que tienen pocas maneras de ser conocidos. Es importante para mí, mostrar en publicaciones, lo que es muy bueno y que muchas veces se guarda en un cajón porque no hay nadie que se interese.
En este momento de mi vida sólo me interesa escribir, casi no voy a lecturas, menos a festivales. Sé que, en algún momento mis libros, se encontrarán con sus lectores. Es un trabajo silencioso y constante. Ya estoy publicada en España, U.S.A, Italia y traducida a varios idiomas incluidos el griego y el neerlandés. Claro que me he pasado la vida en este oficio maravilloso.
Gilgamesh: ¿Te sentís parte de una generación poética? Si pudieses elegir tu genealogía, ¿quiénes serían tus precursores?
Patricia Severín: No, para nada. Voy en solitario. Me gustan muchos y disímiles autoras y autores. En poesía podría nombrarte a Pizarnik, Giannuzzi, Juarroz, Malatesta, Fenoglio, Yasan, Vilariño, Olds y tantos más que ahora no recuerdo.
En narrativa, Morán, Strout, Gainza, Munro, Hustvedt; y a los que incorporé en mi nueva novela, Corazón en mora, que aún no está publicada: Cynan Jones, Margaret Atwood, Orlando Van Bredam, Jamaica Kincaid. El personaje principal de este texto, Gina, tiene por hobby cambiar los finales a las novelas. Seleccioné, para que eso suceda, las de estos autores que te acabo de nombrar, porque me gustan mucho y por cuestiones que vienen al caso de lo que se está relatando.
También leo ensayos para documentarme, o títulos que precedieron al tema que estoy tratando como 1984 o Un mundo feliz.
Gilgamesh: Acabás de presentar «La luz que te rodeaba sigue girando sobre la hierba -el jardín de Carlitos- ». ¿Qué significado le otorgás a este libro en tu producción artística?
–Con este libro corrí varios riesgos: saqué las fotografías del jardín de Carlitos, y recién me estoy iniciando en esta disciplina; además, escribí desde la herida y no desde la cicatriz, cosa que siempre dije que no debía hacerse. El texto fue creciendo con mis lágrimas, pero me di cuenta de que, por haberlo realizado de este modo, las personas se conmueven hasta el llanto.
Todo esto lo vi mucho después de haber terminado el libro, por supuesto. Fue sanador escribirlo y sé que es sanador para los lectores. Además, y por sobre todas las cosas, es un homenaje a ese gran hombre que fue mi marido: Carlos Raúl Picech. Y en este libro hablo del amor y la ausencia; del dolor que provoca la ausencia.
Gilgamesh: Escribís y editás desde la provincia de Santa Fe, por fuera de la hegemonía porteña, ¿qué reflexiones hacés al respecto?
Patricia Severín: Muy contenta de ser una editora del mal llamado interior del país. ¿Por qué contenta? Porque descubro joyas que la hegemonía porteña no puede llegar a ver; no les interesa. Los que estamos puertas adentro somos descalificados o invisibles. Y realmente es un honor y un orgullo ser una editorial independiente que ha remado durante 15 años para publicar textos exquisitos, novedosos y, muchos, fuera de serie.
Gilgamesh: ¿Cuál es el nuevo proyecto escritural de Patricia Severín? ¿Y editorial?
Patricia Severín: Como te comenté, estoy corrigiendo una novela que se llama Corazón en mora. Es la vida de una pareja, sus vecinos y sus amigos, durante los años 2020-2021. Por supuesto, es mi visión de esos momentos tremendos que vivió la humanidad, en donde se da inicio a otro tipo de guerra, la del miedo que imparte un virus creado en laboratorio.
También me está esperando en el cajón, un libro de cuentos que quiero terminar, Demasiada gente en este invierno. Y están apuntando otra novela y otro libro de poesía y fotografía. Este último tendrá conexión con mi padre que fue astrónomo y se dedicaba a mirar y fotografiar las estrellas.
¿La editorial? Este año tenemos proyectadas publicaciones en todas las colecciones de la editorial, ya venimos trabajando en esos libros y estamos muy pero muy felices.
-Tengo varios. Como te decía estoy concluyendo una novela, Corazón en mora. Luego ve,Gilgamesh:Nuestra última pregunta es una que, con ligeras variantes, repetimos de entrevista en entrevista. En «La muerte de la tragedia», George Steiner afirma (palabra más, palabra menos) que la poesía se ha vuelto un asunto privado esencialmente lírico y que, por lo tanto, se ha divorciado de la memoria histórica de los pueblos. Puesto en otros términos, la poesía es escrita y leída por poetas y quizá,
también leída por alguna de sus amistades... Hace largo tiempo que el llamado «gran público» ha quedado fuera de este juego. Alejandra Boero llama a esto el «lazo perdido». ¿Qué sería necesario, en tu opinión, para reparar en alguna medida esa pérdida?
Patricia Severín: Creo que siempre la poesía ha circulado entre unos pocos. Nunca fue masiva ni mucho menos. Y no creo que lo sea en un futuro próximo. Quizá, si hay alguna manera de remediarlo, sea dejando el intelecto y volviendo al corazón, a escribir desde la honestidad del corazón.
-
DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Patricia Severín es poeta, narradora y editora argentina.
Su vasto recorrido literario ha dado ocho libros de poesía entre los que se destacan, «Poemas con bichos», «El universo de la mentira», «Libro de las certezas», «Abuela y la niña», «Eclipses familiares» y «La luz que te rodeaba sigue girando sobre la hierba – el jardín de Carlitos» (textos y fotografías). En narrativa escribió las novelas: «salir de cacería», «La Tigra», «Te quedan lindas las trenzas» y «Vivir lejos». Y los libros de cuentos: «Las líneas de la mano», «Sólo de amor», «Helada Negra» y «Mamá quiere ver las rosas».
Recibió importantes premios nacionales, Fondo Nacional de las Artes, Municipalidad de Buenos Aires. E internacionales como el de María del Villar Berruezo, Navarra, España.
Su obra ha sido publicada en Estados Unidos, España e Italia y traducida al inglés, al italiano, al griego y al neerlandés.
Desde el 2012 es directora de editorial «Palabrava».

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