miércoles, 21 de octubre de 2026


 GILGAMESH: POESÍA Y POÉTICAS presenta a ROBERTO MALATESTA

(Publicado en Facebook el 21 de octubre de 2026)

(Crédito de la foto: Marisa Malatesta)

Roberto Malatesta nació en l ciudad de Santa Fe en 1961. Es Contador Público Nacional y poeta.

El la entrevista, Roberto, dice:

“ Habría que preguntarse, como esa canción de Sui Generis, «¿para quién canto yo entonces/ si los humildes nunca me entienden?»”

SELECCIÓN DE OBRA

CASA AL SUR (1987)

Pequeños poemas

Desde el alero,
insospechada,
una luciérnaga
enciende este poema.

*

Mientras ibas y venías
ya es fruto
la quieta flor del naranjo.

*

Cardo

Soplo sobre un soplo,
te dejo ir en paz

¿a qué otra infancia?

*

Por la mañana, después de la lluvia,
esquivando caracoles del camino,
es bueno llegar tarde.

*

Tal quietud,
transpiran las hojas
inminencia de tormenta.

*

Bajo el gomero
aleteos de verdes
caídas secas.

LA PRUEBA DE LA SOLEDAD (1992)

EL POETA EXPLICA CIERTAS RAZONES

No sólo la palabra ejercitas y extiendes
como un instrumento capaz de evocar razones
confinadas a tierras vírgenes
en la larga estación de las nieblas.
No sólo el ritmo o la llegada restallante
con el crujir de vainas secas,
o el ardor de las vegetaciones
en las cinturas del trópico.
Existen razones evidentes mas nunca
justamente expresadas:
quien un poema escribe ama estrictamente,
quien toma la palabra la sumerge
en la pasión, desordenada quizás, más no sórdida
a las esencias que conjugan vida y muerte,
paciencia y luz.

AL BORDE DE LA MAÑANA DE AGUA

Oscila una rama al borde de la mañana de agua,
oigo el suave rozar de hoja contra aire,
oigo el verde rozar de hoja contra hoja,
el lento declinar de la madera bajo la mano del viento,
flexible pureza chorreante y simple,
como una rama al borde de la mañana de agua,
tan sólo como una rama al borde de la mañana de agua.

Detrás de ella es otro mundo el que se inicia
que puede bien no sea del mundo este otro mundo.
Oigo hacia allí los pasos del bebedor de agua de lluvia,
va y consulta en cada odre sobre algún verde secreto.
Oigo sus pies hundirse por la senda de barro,
conozco cómo la nube de su frente se irá confundiendo en el cielo,
se irá deshaciendo junto a la lluvia,
desaparecerá por el muro de la mañana de agua.

Todo lo que he dicho carece de algún gran motivo
sólido y febril como es de suponerse toda proposición del mundo.
Todo lo que he dicho se apoya en el agua de lluvia
que una delicada rama sustenta al borde de un abismo.

El borde de un abismo es buen lugar para una rama,
lo es para el agua de lluvia que se apoya en la rama,
lo es para la empresa de escribir un poema,
y es así que de todo lo dicho se desprende un último recurso
que se apoya sobre lo húmedo, simple y puro,
que se arroja de todo mundo seguro para elevarse por sobre un abismo.

DEL CUIDADO DE LA ALTURA DEL NISPERO
(1992)

DEL CUIDADO DE LA ALTURA DEL NÍSPERO

Habrá que podar la rama del níspero
para que ascienda y la armonía sea en lo alto.
No se trata de desgarrar sin cuidado,
se trata del cuidado de la altura del níspero;
se trata de respetar el acuerdo
con aquellos elementos que le son fieles:
la luna propicia, la luz que enmarca su silueta
y con la cual proyecta sombra sobre verdes menores.
Habrá que podar la rama precisa,
aquella que por lo bajo resta fuerza y aploma su figura,
la que quitará furor a las ramas exploradoras de climas azules.
Se trata de disponer de elementos en desorden,
de conducir el impulso que generará, fiel a su principio,
la explosión hasta entonces dormida en códigos de luz.

LAS VACAS y OTROS POEMAS. (1994)

LAS VACAS

Desde un angosto camino de campo
le enseñé a Emiliano las vacas. el
por primera vez tenía el gusto
de conocerlas; yo por primera vez
el gusto de conocerlas así, nuevamente.
Se las veía tan dulces sobre el verde
recién tocado por una pequeña lluvia,
se las veía como un cuadro de un artista inocente.
Nosotros mismos éramos el hombre y el niño del cuadro,
y fuimos quienes pintamos tal cuadro, y
-las vacas-, así lo titulamos,
fue por aquella tarde
nuestra obra maestra.

HE LEIDO MUCHOS POEMAS

He leído muchos poemas por estos días,
he subrayado, entre tantos, algunos versos,
de éstos, sólo unos pocos he guardado en mi corazón.

La biblioteca de mi corazón tiene escasos volúmenes.

FLORES BAJO LA LLUVIA (1998)

DESORDEN BAJO EL ORDEN DEL POEMA

Los platos con restos de comida,
¡por qué ordenar!
Yo leo poemas ante el desorden de la mesa,
afuera llueve,
mi hijo se ha trepado a mí y me muerde la espalda,
y el perro se rasca ruidosamente.
Si el poema llega,
si a la poesía no le importa,
de qué quejarse.

NO IMPORTA EL FRÍO, 2003

ESTÉTICA

Trepado al techo de la casa de mi abuela
se podía observar un desparejo paisaje
de oxidado zinc, algún que otro tejado
y árboles que alzándose desde los patios
parecían huir a los remotos países del cielo.
Pero eran los techos de zinc al atardecer
los que atrapaban el centro de mi atención,
realmente era hermoso contemplarlos
y cuando un aire fresco me acariciaba el rostro
en mí pulsaban cuerdas para la música
o los ruidos, desde donde nacerían las palabras.
Eran mi concepción de la belleza,
un cuadro que podía delatarme.
Hoy sin levantar los codos de mi mesa
observo ese paisaje de mi infancia.
Lo que permanece silencioso, aquello
que se corresponde con el óxido
no espera respuestas sino arte,
una escritura áspera de zinc.

CUADERNO DEL NO HACER NADA , 2009

ESTA HOJA FUE JOHN KEATS

Esta hoja fue John Keats,
aquella hierba, Walt Whitman,
esa hormiga, Juan L. Ortiz.
Nadie podrá impedir
que yo lo crea. Nadie,
ni siquiera este tronante coro de chicharras:

toda la dinastía T’ang
en un solo árbol.

SEIS AVES

Una pequeña bandada: seis aves
y ya es mejor que pensar en algo.
El cielo se basta a sí mismo
denotando a esas aves.
La tarde toda acontece en ese vuelo.
Es mejor no pensar,
suspenderse en la mínima bandada
y luego, al igual que un chico,
buscar formas en las nubes,
la cabeza tendida hacia atrás
como el que ya no cuenta
entre las filas del mundo.

LA NADA QUE NOS VISTE ( 2010)

UN HOMBRE ESCRIBE LA PALABRA REALIDAD

Un hombre escribe la palabra realidad
y la palabra tiene filo.
La pulsa cauteloso, fue herido muchas veces
por la misma palabra que ahora escribe,
no obstante la desea.
La escribe y considera estar a salvo,
cree que al exponerla ante él se desmorona
su tiranía hiriente.
Celebra armisticios entre él y la palabra.
Pero el hombre que escribe, ni inocente ni simple,
conoce su poder, lo sabe breve,
que vive lo que dura esa corriente
que mantiene con vida la escritura.
Si deja de escribir, la palabra lo engulle.

LA ESTRELLA ROJA Y OTROS POEMAS, 2013

LA ESTRELLA ROJA

Vimos a Marte,
los dedos de mis hijos señalaron
la estrella roja.
Nunca, en años, se había
aproximado tanto a nuestra tierra.
Lucía realmente muy bella
en el cielo final
que tocaban los dedos de mis hijos.
Mi casa también era bella
con Marte ataviándole el cielo
y mis hijos felices
por tal inusitado visitante.
Aquella noche nada se interpuso
entre ellos, nuestra casa y las estrellas.

LA REALIDAD ESTÁ EN OTRA PARTE (CUADERNO DE FORMAS BREVES), 2019

Puente a la infancia,
madera que cruje.
¿Yo ya no cruzo?

*

Visita árboles
con lluvia el colibrí,
no le teme al relámpago:
su padre.

*
Horada el cielo,
diamante de sonido:
una chicharra.

LIBRO DEL PESCADOR, 2019

PESCAR

Pescar es un arduo entrenamiento del espíritu,
no es para cualquiera, los débiles,
los vacuos, los ineptos para la contemplación,
no soportan la pesca, temen que el río les hable.
Las manos del pescador resisten curtidas de chuzazos
y callos de la vida. No es para cualquiera.
El pez, salvo hambre o necesidad
extrema, es solo un pretexto.
La principal lectura del pescador es el libro del río
y el vacío en donde se derraman el agua y la luz.
Quien va a pescar lleva caña, tanza y anzuelo
y se lleva a sí mismo. Nadie bebe a Dios
sin antes deshacerse de todo lastre.
Pescar es un arduo entrenamiento del espíritu.

ESPERANZA – SPOON RIVER, 2019

LOS CAMINOS DEL SEÑOR SON MISTERIOSOS

Los caminos del señor son misteriosos.
Asisto a alguna secreta filtración,
una corriente subterránea de voces
entre el río Cuchara y el río Salado,
entre el río Salado y Spoon River.
No hay distancias entre los murmullos
de las ánimas, los vasos
comunicantes permanecen abiertos.
Quieras o no, todo se sabe,
todo se dice, porque
al hablar los muertos nos cuentan
de cómo el terrón de tierra
que los amantes empujaron sobre un río
abrió círculos concéntricos en el otro.
Porque todo se sabe y lo que se sabe
no es nuevo bajo el sol.
El mismo sol del río Salado y el río Cuchara.
El mismo día sobre la hermandad de las aguas.

UNO QUE ESCRIBE VERSOS

Corta aquella que el viento haya mecido
J.Pedroni
Monsieur Jaquín o Theodore el poeta,
todos pasaron, todos pasan
llevando en sus frentes la marca
del no hacer, que hace todo diferente,
la soledad como hogar,
la contemplación como Iglesia.
Madera que se hace virutas
como el lenguaje sonidos,
la poesía que es la música de la lengua.
Un río los vio serenarse, hasta adormecerlos
en la misma vibración de los colores
de aguas que tornan en sangrantes rosas,
y violetas cada vez más profundos,
hasta sucumbir en el no-color.
Cuántas veces, Jaquín, viste al cangrejo
en la porosa arquitectura de las barrancas
y pensaste en esos hombres y mujeres.
Cuántas, Theodore, aunque no rasgases
la madera, en la rama que se mece viste la cama,
la del nacimiento, el amor y la muerte.
Cuántas, Jaquín, maestro en músicas, colores
o idiomas, que son la misma cosa, pensaste,
en consonancia con Jones el violinero:
cómo podía yo cultivar mis veinte hectáreas...
con el potpurrí de cuernas, fagots y flautines
que llenaba mi cerebro.

Hay aguas subterráneas, aguas del espíritu,
vientos, que unen ríos distantes.

ENTREVISTA CON EL AUTOR

Gilgamesh: Roberto, en tu obra, «la palabra tiene filo». ¿Cómo llega a tu vida, de lector y de escritor, la poesía?

Roberto Malatesta: La que tiene filo es la palabra realidad, y esa sí que hiere.
He tratado de explicarme tantas veces cómo llegó a mi vida la poesía, que cada vez resulta una experiencia distinta , por ende, una respuesta diferente, pero supongo que hubo un tiempo anterior a toda lectura y toda escritura en donde la poesía estuvo pujando por nacer en mí. En el poema Tarde ancestral, de mi libro La estrella roja y otros poemas, cito un hecho autobiográfico que pudo ser el primer aviso, un niño que se arroja a la calle de tierra ante una tormenta y comienza a dar tumbos como en el vientre de un dios. Luego hubo una necesidad de dar forma a todo aquello y llamémosle poesía. La lectura ya estaba de niño, siete u ocho años, lo más cercano o ciertamente poético fue la Biblia y viajar rozando con mi dedo los mapas del diccionario.

Gilgamesh: «El silencio iluminado» reúne treinta años de producción ininterrumpida. ¿Qué búsquedas, qué preguntas insisten en estas décadas, qué rupturas, qué filos?

Roberto Malatesta: Cito a Keats, “la belleza es verdad y la verdad belleza”. La poesía ha sido transitar la vida con mi cuaderno en mano, la última vez me lo olvidé del dentista, la vez anterior creo que me lo devolvió una cajera del supermercado, no es que lo pierda a menudo, pero las veces que lo perdí lo he recuperado. Transito la vida con él, puesto que la poesía se escribe, y escribo lo que voy transitando, algo se dice de lo que se aprende y algo se aprende de lo que se dice. No sé si hubo rupturas, pero a medida que envejezco el mate ya no sólo se sirve amargo sino cada vez más frío.

Gilgamesh: «Si el poema llega», ¿qué rituales despierta? ¿Ese poema trae consigo el proyecto de un nuevo libro?
.
Roberto Malatesta: Una puerta se abre y el poema llega, uno no quisiera salir más de ese jardín de maravillas del otro lado del espejo. Los libros se van formando solos, como esas carpetitas donde se agrupan por temas los escritos, como enseñaba Ítalo Calvino. Hubo excepciones: Por encima de los techos y La nada que nos viste y otra un poco traumática, Esperanza - Spoon River.

Gilgamesh: Escribís que «La biblioteca de mi corazón tiene escasos volúmenes». ¿Cuál acompañó tu educación sentimental lectora, tus derivas escriturales?
En el momento en que un libro está en proceso, ¿qué biblioteca necesitás a tu lado?

Roberto Malatesta: En realidad hoy es un poco mentiroso ese verso. No por eso menos válido, es probable que lo haya sentido cuando lo escribí hace, si no me equivoco, más de 30 años. Si tendría que quedarme con unos pocos libros, (soy un coleccionista) no dudaría en guardar una antología de poetas chinos y «Una soledad demasiado ruidosa» del escritor checoslovaco Bohumil Hrabal.
Un libro en imprenta, mientras me pedías la entrevista y que ya salió mientras la escribo, ¿qué significa eso? Lo único claro que tengo en mente es aquello de Rilke: los poetas publican para no volverse locos corrigiendo. Siempre hay muchos libros en proceso. Publiqué mucho, pero es muchísimo más lo que escribí y no publiqué.
Las bibliotecas se arman y desarman, mi mesa es un caos de libros, soy un lector omnívoro, quizás leo más prosa que poesía, pero me gusta la prosa cargada de poesía como la de Bohumil Hrabal. En los últimos tiempos descubrí a Han Kang, la escritora coreana galardonada con el Nobel. Siempre vuelvo a Montale, Pavese, Machado, Edgar Lee Masters, Borges y los poetas orientales, entre otros.

Gilgamesh: Me gustaría entrar en el proceso creativo de «El que bruñe la piedra de la gracia» y «Dura piedra de tallar», tu último trabajo editado este año por la editorial santafesina «Palabrava». Esa piedra, esa palabra, ese poema, ese libro que se talla, que se pule, ¿dónde y cómo se gesta?

Roberto Malatesta: Son dos piedras totalmente distintas, la primera no me pertenece. Ese “El”, mi hijo Emiliano, el ser más puro que conocí, es quien la bruñió y la sigue bruñendo en el cielo y el libro, que lo nombra como bruñidor de una particular piedra, nace del dolor y del amor. La otra es la piedra que tallamos día a día, la que sacamos de lo informe y damos una forma plausible, para no enloquecer. Esa sí, mucho más humilde y pobre, me pertenece.

Gilgamesh: ¿Cómo tramitás los premios que se otorgan? ¿Qué te permitió la beca del Fondo Nacional de las Artes?

Roberto Malatesta: Tenía un proyecto muy loco, Esperanza- Spoon River. Ese proyecto era cruzar un diálogo entre muertos, dos libros paralelos: «Monsieur Jaquín» de José Pedroni y «La antología de Spoon River» de Edgar Lee Masters. Siempre encontré en ellos elementos en común: un pueblo, un río. Un día me enteré de que Pedroni tenía bien leída La antología de Spoon River, y dije, ¡ah!, tengo que escribir eso que ya habita en mi mente, tengo que construir ese puente. La beca fue una posibilidad de poner lo que yo creí que ya tenía casi escrito, pero cuando la gané me di cuenta de que no tenía nada, que debía estudiar mucho, investigar más de esa gesta gringa de la primera colonia agrícola argentina. Viajé a Esperanza, a su plaza, a su cementerio, al museo de la colonización; viajé a San Carlos Norte, visité el museo Pedroniano, entablé diálogos y amistad con el entrañable y ya inolvidable, Roberto Lance, historiador de nuestra tierra. Revisé libros de Gastón Gori, me comuniqué con el hijo de José Pedroni, José María, quién me compartió libros y documentos. Fue naciendo otro libro inimaginado. Se convirtió en algo totalmente distinto a lo que antes había hecho, pero escribí y reescribí apremiado por el tiempo de la beca. Ese error no lo cometo más en mi vida. El tiempo debe estar a favor del poeta, no en su contra.

Gilgamesh: Los concursos, las convocatorias, las lecturas en festivales y ciclos, ¿qué opinión te merecen? ¿Cómo circulan en ellos tu poesía?

Roberto Malatesta: Los concursos suelen ser muy ambiguos, a veces no se premia lo mejor si no lo que más impacta y la poesía no es efecto. El efecto, por el contrario, es lo que la mata. Los festivales son los pasillos, los recreos, el encuentro con los pares y ese ser imprescindible, (hoy casi fantástico) el que va a oír y no escribe. Cuanto más ancho sean los pasillos, amplios los recreos y numerosos los asistentes ajenos al mundo de la escritura, más bueno el festival.

Gilgamesh: En momentos en donde la cultura es atacada desde los centros de poder, ¿qué puede y debe el poeta?

Roberto Malatesta: El poeta debe estar los más lejos posible del poder. El poeta pasa por la vereda de la sombra y se detiene a ver a un niño que se detuvo a ver pasar el tren. Las bombas de la estupidez nunca llegan a esos lugares. El poeta lo que debe hacer es escribir bien, con la mayor honestidad posible. El poder ataca a la cultura de dos formas: una, desfinanciándola; otra, financiándola, pero marcando y delimitando lo que debe ser considerado “cultura” y esta segunda forma puede llegar a ser más peligrosa o perversa, si se quiere, que la primera. El poeta oficialista es el peor de los poetas.

Gilgamesh: ¿En qué nuevos proyectos te encontrás trabajando?

Roberto Malatesta: Algo de eso te contesté, me encuentro trabajando siempre, luego se verá cuál era el proyecto, escribo a diario, me he vuelto más seco y agrio, así que eso garantiza que los proyectos no se repetirán, que algo nuevo ha de salir.

Gilgamesh: Nuestra última pregunta es una que, con ligeras variantes, repetimos de entrevista en entrevista. En «La muerte de la tragedia», George Steiner afirma (palabra más, palabra menos) que la poesía se ha vuelto un asunto privado esencialmente lírico y que, por lo tanto, se ha divorciado de la memoria histórica de los pueblos. Puesto, en otros términos, la poesía es escrita y leída por poetas y quizá, también leída por alguna de sus amistades... Hace largo tiempo que el llamado «gran público» ha quedado fuera de este juego. Alejandra Boero llama a esto el «lazo perdido». ¿Qué sería necesario, en tu opinión, para reparar en alguna medida esa pérdida?

Roberto Malatesta: Supongo que el poeta debe preguntarse qué pensará, de lo que está escribiendo, esa cajera de supermercado que trabaja hasta los domingos. Cierto poeta chino, cuentan, leía sus poemas a su empleada doméstica y si ella los entendía, estaba seguro de que el poema era válido. Es cierto que se ha perdido tanto en cultura que la operación puede ser riesgosa, pero, el poeta debe dejar de embelesarse buscando el elogio de sus pares, que, por lo demás, suele ser interesado e insincero. Como decía el maestro Javier Aduriz, dejar de pertenecer al club. También Javier hablaba de un camino: una mitad la recorre el poeta hacia el lector, pero el lector debe recorrer la segunda mitad. En cuanto a lo “esencialmente lírico”, ojalá. La poesía se ha vuelto abstracta, psicologista y excesivamente hermética (Montale es único, y forzar otro puede ser un ejercicio peligroso). Habría que preguntarse, como esa canción de Sui Generis,«¿para quién canto yo entonces/ si los humildes nunca me entienden?»

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

Roberto Daniel Malatesta nació en la ciudad de Santa Fe, Santa Fe, Argentina, en 1961.
Ha publicado, entre otros libros,«Las Vacas y otros poemas»,Ediciones de la nada, Premio
Municipal de la Ciudad de Santa Fe, 1994. Por encima de los techos, Leviatán, 2004;
reeditado por Ediciones de la UNL, 2011, y Último Recurso, 2017. Premio Pedroni,
Categoría Édito. «La nada que nos viste», 2010, Premio Pedroni 2009, Categoría Inédito,
publicado por Ediciones UNL. Leviatán editó en el año 2011, la antología «El silencio
iluminado» que abarca unos 30 años de su producción poética. En el año 2019, la Editorial
Salta el Pez editó los poemarios «La realidad está en otra parte» y «Esperanza – Spoon River»,
este último había recibido en el año 2018 la beca de creación del Fondo Nacional de las
Artes. También en el 2019, editorial Palabrava editó «Libro del pescador», dentro de su
colección Anamnesis. En el año 2023, edita «El que bruñe la piedra de la gracia» con
Ediciones La piedra de la Gracia. Sigamos Enamoradas edita la 2da edición de «Cuaderno
del no hacer nada», cuya primera edición fue en 2009.
En el año 2026 se editará «Dura piedra de tallar», Editorial Palabrava.
Además, su poesía ha sido incluida en diversas antologías de difusión nacional e
internacional.

Poemarios:
• “Casa al Sur” Ediciones Mainumbí, Sta. Fe, 1987.
• “La Prueba de la Soledad”, Ediciones de La Universidad Católica de Sta. Fe, Sta. Fe 1991, reeditado parcialmente por Ediciones “El Arca del Sur” Sta. Fe 1995.
• “Del Cuidado de la altura del níspero” Ediciones delanada, 1992, Sta. Fe.
• “Las Vacas y otros poemas” Ediciones delanada, 1994, Sta. Fe. PREMIO MUNICIPALIDAD DE SANTA FE
• “Flores bajo la Lluvia”, Ediciones del dock, 1998, Buenos Aires. MENCIÓN DE HONOR PREMIO JOSÉ PEDRONI
• “Por encima de los techos”, Edición de la revista “El Arca del Sur” Santa Fe 2003.
• “No importa el frío”, Ediciones “El Arca del Sur”. Santa Fe 2003
• “Por encima de los techos” incluyendo “Del Cuidado de la altura del Níspero” Editorial Leviatán. Buenos Aires 2004. PREMIO JOSÉ PEDRONI.
• “Cuaderno del no hacer nada” Ediciones “Sigamos Enamoradas” “Buenos Aires” 2009.
• “La nada que nos viste” “Edición conjunta UNL, Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe 2010. PREMIO JOSÉ PEDRONI. Reditado por la misma editorial, 2019.
• “El silencio iluminado” Editorial Leviatán. Buenos Aires. 2011, es una antología que reúne 30 años de Poesía.
• “La estrella roja y otros poemas” Editorial Leviatán Buenos Aires 2014.

• “Por encima de los techos” ha sido reeditado en el 2010 por la Universidad Nacional del Litoral y por la editorial Último Recurso de Rosario, en el año 2017, tratándose de una versión ampliada.

• “La Realidad está en otra parte” Ediciones Salta el Pez, Buenos Aires, 2019.

• “Libro del Pescador” Editorial Palabrava, Santa Fe, 2019.

• “Esperanza-Spoon River” Ediciones Salta el Pez, Buenos Aires, 2019.

• “El que bruñe la piedra de la gracia”, Ed. La piedra de la gracia, Santa Fe 2023.

• “Dura piedra de tallar”, Ed. Palabrava. Santa Fe 2026.

Antologías:
• “Selección Poética Sta. Fe al Norte”, Ediciones de la Universidad Nacional del Litoral, 1988. Sta. Fe
• “Premio Regional- Casa de la Cultura de Alvear”, Ediciones Río de los Pájaros, 1991. Concordia
• “75 Aniversario” Ed. de La Universidad del Litoral, 1995. Sta. Fe.
• “Luz inagotable” Ed. de la Universidad del Litoral, 1997. Sta. Fe.
• “Poetas 2. Autores Argentinos de fin de siglo” Ed. Desde la Gente. Bs. As. 1999.
• “Señales de la nueva Poesía Argentina” Libros del Pexe. Gijón. España. 2004.
• “Voix d’Argentine” “Voces argentinas” Bilingüe Francés/Español. Editorial Leviatán (Buenos Aires) y, Le Temps Des Cerises y Écrits des Forges Québec Canadá. 2009
• “Cuestión de Luz” Diecisiete poetas argentinos. Ed. Huesos de Jibia 2013.
• "Poesía del pensamiento" Una antología de la poesía argentina. Ed. Endymion poesía. Marid. España. 2015.
• “Huellas de Agua”, Ediciones Salta el Pez, 2017.
• Fue incluido en Leer x Leer, Plan Nacional de Lectura, 2021, Ministerio de Educación Argentina.
• “Interestelaria. Cosmos y Ciencia Ficción”, 2022. Ediciones en Danza

  GILGAMESH: POESÍA Y POÉTICAS presenta a ROBERTO MALATESTA (Publicado en Facebook el 21 de octubre de 2026) (Crédito de la foto: Marisa Mal...