lunes, 30 de marzo de 2026


 GILGAMESH: POESÍA Y POÉTICAS presenta a ERNESTO PARYSOW

(Publicado en la página de Facebook el 11 de febrero de 2026)


Ernesto Parysow nació en Buenos Aires en agosto de 1967. Es poeta, guionista y director de cine.

En la entrevista, Ernesto, dice:

« Debo admitir que internarme demasiado en la escritura es algo que aún me da cierto temor. Hay que hacer mucho equilibrio, puede convertirse en algo un poco dañino. No sé, hay algo de borde, de cornisa que aún me merece cierto respeto.»

SELECCIÓN DE OBRA

De «Escribe Elena H»

V
- I -

aún sola
el mareo ayuda a levantarme
no hay acolchado ni sábanas rojas
otra vez el cosquilleo corporal

aún sola
contra el mosaico las plantas de los pies se entumecen
como raíces
si cruzo las piernas sobre el colchón
en algún momento va a hundirse

sola
aún sola
los labios son tan quebradizos luego de dormir
los muerdo despacio y ensayo muecas frente al espejo
soy yo
y somos dos
el animal no está preparado para verse tan nítidamente
sólo deberíamos poder ver nuestro reflejo deformado por las ondas
en el agua

a punto del remojo
esa otra mujer
que hunde sus manos al borde del arroyo
como ahora yo las mías en el lavamanos
aún sola y mi reflejo
somos una siembra de soledades
soy
el reflejo en el estanque
soy
la que no duerme y no puede levantarse

no la que se acuesta desarticulada y mira el techo
no la que acumula todos estos pasados ajenos

- II -

nací hoy
nazco como una avenida
y envejezco en cada bocacalle
no llevo sobre mis hombros la supervivencia de la especie
ni siquiera el deseo ajeno
mi sexo nunca fue del todo mío
pero hoy mis placeres
son lo único con lo que convivo

y mi reflejo

sólo conozco este color
la piedra y el agua
el agua siempre siempre
junto a la piedra la piedra
tallada y pulida
y este tinte
diluido
se cuela en el aliento
ciega

De «tres definiciones»

CUERPO
VACÍO
de
LETRAS

CUERPO

intento alejar el tiempo
recostado
roto
miro la puerta
cuando te dormís
arrinconado en una letra tan chiquita

este cosquilleo en todo el cuerpo
las preguntas
siempre
¿y?
¿quién se despierta día tras día?

un recuerdo que asalta remoto
voy hacia allá
te miro fijo
veo mi presente
un ojo sobre mi ojo

VACÍO

estoy parado al borde del trampolín
estiro el brazo
creo recordar alguna cosa

un lugar oscuro
seguir la línea recta
mi noche

aquí no hay luz para ver
a partir de ahora el vacío
frente a las ruinas

otra promesa más
a contraluz

cuerda tras cuerda

ser solo
la oscuridad
el nudo

LETRAS

finalmente entendí
las palabras no eran eso
no hay otro sitio
caigo
en la incertidumbre de esta puerta

encuentro la página en blanco
imagino una letra
una contradicción

esa pieza que se repite

usar las palabras
lejos
casi al borde de la noche

¿es posible añorar lo que no se recuerda?

tengo tanto sueño
y más palabras

De «Claroscuro»

poner un papel en blanco en esta máquina
me desvanece, me desplaza de la silla y
me hace caer lentamente debajo de la
alfombra. poner un papel en blanco en
esta máquina significa querer decir algo
sin saber qué.
poner un papel en blanco en esta máquina
es enroscarme en el rodillo y esperar
que las teclas me golpeen y que la tinta
me excomulgue de mis pensamientos.

e.g.p. Bs.As.-1993.

salías de tu cuerpo
me pareció que te acunabas
abrazándote fuerte
hasta quedarte sin brazos

me miraste
así
con la violencia necesaria
para romper el espejo
y sacudirte
de este lado
hasta casi tocarme

¿sonreías?

la fuerza de tus ojos que soplan

apretarlos fuerte
y dejar escapar una brisa

que apenas se sienta
lo que ocultan tus párpados

sed
mucha sed acorralada en mi garganta

no presiones más tus manos
caminá
sólo es la sed
por todo el cuerpo

De «Erosión»

me voy dando cuenta
que mirarte no basta
que tocarte despacio
o hasta atravesarte con un puño

no es suficiente

un

solo

punto

sobre
tu
cabeza

encierra más gravedad que el silencio

*

un zumbido
constante
intenso como una sombra
latiendo
incauto
hasta desaparecer rodeando tus manos
diminutas
que se entretienen cubriendo tus orejas

*

el dibujo es el de ayer

pero ya estás llegando con tu trazo inconcluso

y varios sonidos aislados que te presagian
aunque esté oscuro

y tus pupilas no lo noten

De «Parpadeo»

son versos fáciles los que te cubren hoy el milagro a
veces deja ver sus fantasías
no sumaste más puntos porque el ábaco se movía
demasiado rápido
no no
no no
no dejes que las cuentas se te escapen es muy
importante manejarse con cuidado en este punto
no dejes que el sudor invada tus manos y por ningún
motivo levantes la mirada
siempre
habrá
alguien
esperándote

no me malentiendas por favor

*

empezamos a contar
– uno
y a correr
– dos
esa palabra nos sigue persiguiendo
– tres
agrega una letra
– cuatro
y se convierte en eco

ENTREVISTA CON EL AUTOR

Gilgamesh: Ernesto, tu poesía se interna en las rutas del juego, en las calles de una ciudad donde la pérdida habilita preguntas y encuentros. EL cuerpo textual sintoniza con la hoja en blanco, cuerpo también, en la cual «e l v a c í o es una entidad palpable», donde el yo poético es el «ser/ obsesionado por esa palabra». ¿Recordás cuándo empezaste a escribir, a jugar a componer ese primer poema? ¿Qué pasó en ese momento y que pasa hoy (en tu mente, en la hoja ¿en blanco?) cuando te ponés a escribir?

Ernesto Parysow: Recuerdo haber empezado a escribir a eso de los catorce años, cuentos cortitos e intentos de poemas y sí, arrancó como un juego, quise probar a ver si podía, a ver si me salía. Empecé un taller literario en la SADE y no entendía demasiado, recuerdo mucha gente hablando y diciendo palabras importantes como adjetivos, adverbios, Borges, sustantivos, Kafka y cosas por el estilo mientras la sala se llenaba de humo y mi rol era el de la mascota del grupo, la novedad. Fue una imagen fuerte para mí, no es que no la pasara bien, pero con el tiempo me di cuenta que fue una de las razones por la cual me alejé de la idea de incluirme en ese círculo.
Años después retomé el intento de escritura, ya con la poesía. Hoy en día, lo que me sucede son más bien impulsos o alguna idea general que me acerca a la página.
Pero mi juego con la poesía entró sin dudas a través de la música.
En la actualidad, creo haber encontrado un método de trabajo, pequeños rituales poéticos. La hoja en blanco no es un problema para mi, ya que no me “obligo” a escribir, eso nunca me funcionó, me acerco a la página cuando me es necesario. Le he perdido el temor al bloqueo, eso se aprende con el tiempo, con el oficio, es un camino que cada artista recorre en forma particular y es intransferible. Justamente la obra es la que justifica y expresa ese recorrido.

Gilgamesh: ¿Qué estímulos o qué búsquedas te hicieron y te hacen insistir en la poesía?

Ernesto Parysow: Bueno, justamente a través de la música que se escuchaba en casa en esa época. En casa había discos de Serrat, Cafrune, Mercedes Sosa, Les Luthiers, era música que me estaba contando historias. Un día encontré una antología de Antonio Machado y busqué los poemas que cantaba Serrat. Ahí descubrí un poquito del secreto que guarda la poesía, algo entre la palabra, la imagen, la forma, la música, todas formas muy honestas y bellas. También conocí a Artaud y a Van Gogh gracias a Spinetta. Después, uno se lo empieza a tomar en serio el asunto y busca su propio método.
Yo suelo buscar una forma, una manera de decir y en general, trabajo unidades temáticas y formales, me obsesiono un poco, me absorbe bastante hasta poder desenvolver la idea que tenía al principio. Una vez que encuentro esa forma o manera, generalmente coincide con el cierre de un libro. Luego me pasa que comienzo a aburrirme de mi propio decir, necesito parar, buscar otra forma y eso es lo que me “obliga” a insistir en esa búsqueda.
De todas formas, para mí siempre el momento más placentero es el de la corrección, es cuando le pierdo el respeto a las ideas, las maneras y los sentimientos que quise expresar en el momento de la escritura. Es el momento más entretenido para mí, el verdadero momento de juego, me permite tratarme como se trata a un rompecabezas.

Gilgamesh: Tu obra permanece, en su mayoría, inédita. «Claroscuro», editado en el invierno de 2017 es «la puerta de entrada», al igual que lo que vas compartiendo periódicamente en las redes, de tu poesía. ¿Cómo te relacionás con la idea de editar o no, cómo son esos tiempos de espera y de dejar que el libro acontezca? ¿Qué significó la aparición de «claroscuro»? ¿Hay posibilidad, cercana, de ver tu mucha obra «en letras de molde»?

Ernesto Parysow: En realidad Claroscuro lo escribí muchísimos años antes, alrededor del 92, 93 y en realidad fue el tercer poemario que armé y el primero con la intención de libro. En su momento lo envié a varios concursos y no tuvo suerte. Por supuesto seguí escribiendo y trabajando en otros poemarios y Claroscuro quedó allí, esperando.
En un momento de mi vida y durante unos cuantos años, dejé de escribir por completo. Otras cosas ocuparon el lugar y el tiempo de la poesía.
Luego pasé un tiempo de salud medio complicado, pero coincidió con una época en que mi familia y mi trabajo eran estables, y pude conseguirme el tiempo para escribir nuevamente.
Llegó un momento en el que sentí que podía respaldar una publicación con lo que estaba produciendo y retomé la idea de editar . Desempolvé Claroscuro, lo trabajé con la poeta Alicia Grinberg, lo recorté y decidí editarlo y así fue.
Claroscuro fue en su momento, más que cerrar una etapa, abrirla, una etapa con más compromiso e intensidad con la palabra. Un trabajo que me impuse y que me permite seguir buscando.
En cuanto a editar entro en una contradicción, no se si me termina de cerrar la autoedición, se que es una forma de difundir la obra, pero me deja cierto sabor amargo y varias cajas de libros para regalar, amén del tema económico que no es para despreciar.

Gilgamesh: Me gustaría detenerme en «los juegos» apuestas que aparecen en tus libros (édito e inéditos), ese mosaico que se arma dejando pistas para el lector atento. ¿Cómo llegás a esas elecciones, qué permiten esas búsquedas?

Ernesto Parysow: Jé, más bien son “trampas” u “obstáculos” que me impongo a mí mismo para que el proceso sea más desafiante y a su vez eso me ayuda a internarme más dentro de mi propio laberinto, es mi forma de buscar otras maneras, otro decir… otra forma de esconder lo que a veces es tan transparente y obvio. Como no suelo recurrir a la metáfora, trato de que la metáfora sea ese metatexto que integra ese bloque poético en particular. Trato de que no se note “la idea” pero no siempre lo logro. Voy haciendo pruebas y siempre algo aparece, hay que confiar un poco en el proceso.
Cuando estaba buscando editorial para Claroscuro, tuve una entrevista con Ramiro Silber, que está a cargo del Mono Armado. Él me obsequió un hermoso libro de Jorge Paolantonio, al que luego conocí brevemente. Hablamos un poco de su poesía y en un momento Ramiro dijo algo así como “hasta el índice parece un poema” y eso se me clavó en la curiosidad. Fue el inicio de varios ensayos o bocetos reunidos en “Proyecto Índice” que es la génesis de “Tres Definiciones” y su juego de mamushkas de palabras, donde decidí llevar ese juego al límite. Ese libro tuvo una intensa clínica de obra con Elena Annibali durante la pandemia y mucho trabajo individual.

Gilgamesh: Cuerpo, escritura, amor son temas recurrentes. ¿Ellos y cuántos más te impulsan a «escribir/ oliendo las plumas de la palabra como flecha»?

Ernesto Parysow: En general me resulta difícil decidir escribir sobre un tema en particular, esos temas como el cuerpo o la escritura son temas que fueron apareciendo de forma recurrente en mis poemas, aunque sin proponérmelo, fui descubriendo eso con el tiempo y empecé a prestarle atención, me di cuenta que por ahí pasaba mi necesidad de contar y mis temas. Eso es parte de mi proceso de búsqueda, una pequeña respuesta a tantas preguntas que incorporan los poemas.
Confío en que, si esos son mis temas, van a estar allí o, con mucha suerte, pueda descubrir algún otro.

Gilgamesh: ¿Qué biblioteca acompañó, cuál sigue acompañando al lector/escritor?¿Qué rituales, qué lecturas, acompañan tu escritura?

Ernesto Parysow: Bueno, la lectura es bastante inconstante. Hubo épocas en las que cuando trabajaba en un libro solo podía leer narrativa. Últimamente leo bastante poesía contemporánea a través de las redes o cosas que encuentro, ahora que todo está mucho más al alcance de la mano. Los rituales que acompañan mi escritura tienen mucho más que ver con la música que con las lecturas la verdad, sobre todo cuando estoy trabajando un material en particular, suele acompañarme siempre la misma música, una y otra vez. Para mi es muy importante mantener ese clima, ese estado, no sé cómo explicarlo, trato de hacerlo con la poesía. Algo que aprendí escribiendo guiones, es que hay que disponerse a vivir un viaje sabiendo que va a requerir tiempo, del físico y del mental que es el más difícil de conseguir.
En mi biblioteca hay mucha poesía. Desde Baudelaire, Rimbaud, Aldo Pellegrini, Alfonsina Storni, los surrealistas, Pessoa, Artaud y también autores contemporáneos como Elena Annibali, Spreaf, Claudia Masin, Hugo Mujica, Alejandra Boero, Mariana Finochieto, Valeria Pariso, me gusta Eric Schierloh y el trabajo que hace como editor artesanal, Jonio González, Diego Roel, la poeta Robin Myers, me interesa mucho la búsqueda y la forma de la poeta uruguaya Laura V. Alonso y un puñado más de contactos que se arman en las redes donde nos buscamos un poco unos a otros, nos animamos a mostrarnos, compartir y discutir sobre los intereses en común. Me nutro muchísimo de todo eso.
Tengo devoción por Alejandro Smith, José Sbarra y Leonor García Hernando y favoritos como Tomas Transtromer, Mark Strand o Roberto Juarroz.
Ya hace mucho tiempo asumí que esa “madre literaria” a la que simbólicamente tengo que matar es Alejandra Pizarnik. El encuentro con su poesía fue demasiado fuerte para mí en una época en la cual yo buscaba una voz y su obra no tenía la difusión que tiene ahora, era un nombre en una antología y libros que no habían sido reeditados, mucha fantasía y mito alrededor de su figura. Recuerdo haber encontrado “Extracción de la piedra de la locura” en la biblioteca del Centro Cultural Recoleta. Fui corriendo a comprar un cuaderno y un lápiz, lo copié entero, hasta los espacios debajo de cada palabra, después volví a casa y lo pasé a máquina, todavía lo tengo. Pizarnik influyó e influye en muchas de mis búsquedas. A veces, cuando salía de análisis, me iba hasta el edificio de la calle Montevideo 980 donde ella falleció y me fumaba un cigarrillo en la puerta. Hay una placa. Mi segundo libro “A cerca de A” es básicamente un diálogo con ella.

Gilgamesh: El lenguaje cinematográfico y el de las artes plásticas son parte de tu quehacer artístico. ¿Cómo se involucran con el lenguaje, tu lenguaje poético?

Ernesto Parysow: Bueno, entre otras cosas que he hecho en mi vida, estudié cine, dirigí una peli y escribí algunos guiones. La verdad que eso me enseñó e influenció mucho en mi manera de escribir y a su vez, mi experiencia poética me ayudó bastante en el aspecto formal a la hora de escribir un guión.
Las artes plásticas formaron parte de mi cotidiano desde muy joven. Mi abuela materna fue galerista y una presencia muy fuerte en mi niñez. Mi tío abuelo Bernardo Jesiot, fue artista plástico y un excelente maestro con el cuál tomé clases. Ya de adolescente mi grupo de amistades se nutrió bastante de otras formas de arte, especialmente las artes plásticas, justamente en la época de Claroscuro, alquilábamos una vivienda conjunta con el artista plástico Fernando O’Connor y nos nutrimos mucho de charlas acerca de pintura, escritura, música. Ese lugar se transformó un poco en centro de reunión con nuestras amistades y compartíamos mucho esas cosas, esos temas, íbamos descubriendo ese mundo en conjunto. Eso definitivamente influyó mucho en mi formación.

Gilgamesh: Escribís «el poema no es el poeta// nunca». ¿Qué relación entablás entre tu vida y tu escritura?

Ernesto Parysow: Uf, durante mucho tiempo le di vuelta a esa frase, también durante un tiempo la tuve planteada al revés: «el poeta no es el poema», esas cosas que hacemos los poetas, como dijo Alejandro Schmidt:
“(…) los poetas no son escritores
(…) los poetas están preocupados por una palabra
una palabra
una palabrita (…)”
Bueno, ese tipo de frases son discusiones internas que tengo. A veces cuando escribo pienso en un Ernesto oyente, es como si le hablara a un espejo. A veces, todavía me pasa, pienso en Alejandra y me dan ganas de decirle cosas, me enoja que haya tomado la decisión de irse, le reprocho cosas como esas, es como un aviso: “ojo, cuando te internes en el poema, siempre dejá una puerta abierta, una ventana por donde escapar”.
Hay una entrevista fantástica a Orson Welles, donde él habla sobre el arte en general y sobre su arte en particular y dice algo así como: “(…) los artistas que son profundamente serios y profesionales a expensas de cualquier otro valor en la vida, son quizá la gente que hace los mejores aportes al arte. Yo ciertamente no quisiera ser uno de ellos.”. Creo que algo de eso es lo que le pasó a Alejandra y no quiero que me pase a mí. Debo admitir que internarme demasiado en la escritura es algo que aún me da cierto temor. Hay que hacer mucho equilibrio, puede convertirse en algo un poco dañino. No sé, hay algo de borde, de cornisa que aún me merece cierto respeto. Por supuesto, hablo desde mi experiencia.

Gilgamesh: ¿Cómo se escribe en estos tiempos de catástrofes ininterrumpidas? Adorno se preguntaba sobre la poesía después de Auschwitz. ¿Cómo pensás la poesía, el arte, después de Gaza?

Ernesto Parysow: No soy un poeta social, aunque, como alguna vez charlamos, en estos momentos me gustaría serlo. El mundo parece desmoronarse y eso pasa con todo, todo lo que habita este mundo parece estar rompiéndose. Claramente, el arte en general, es un reflejo de los tiempos en los que se produce y también lo veo desmoronarse, aunque, por suerte siempre hay destellos, hay gente que se toma las cosas en serio. Creo que esa es la verdadera vanguardia, la que se toma el “asunto” del arte de forma seria y comprometida.
Lo que veo es que los grandes difusores de poesía, artes plásticas, música, cine y casi todas las formas de arte, los gestores culturales en general devenidos en influencers, parecen no tomarse el asunto con demasiada seriedad, se busca una monetización tan inmediata en todo. Encuentro mucha ignorancia de lo que significa ser artista y el compromiso que esa decisión conlleva. Por desgracia esto también lo noto en otras áreas con las que también estoy relacionado, como la ciencia y la medicina y eso sí que es peligroso.
Con respecto a Israel y su intervención en Gaza, yo tengo ascendiente judío, aunque no profeso religión. Mis abuelos vinieron a la Argentina escapando de la Polonia antisemita, parte de mis antepasados quedó allá y allí murió a manos del nazismo (mi bisabuelo vivía en la calle Mila 16, a dos casas del lugar donde se gestó el levantamiento del gueto de Varsovia, Mila 18). Tengo clara una posición arraigada en el tipo de educación que recibí en mi juventud y no es justamente cercana al sionismo, más bien todo lo contrario. Por lo demás, como dijo Woody Allen, “solo leo el diario”. Lamentablemente, me quedan un poco lejos esas causas globales muy relevantes, ya que tengo que ocuparme de causas relevantes que están mucho más cerca y con las que tropiezo todos los días.
¿Cómo se piensa la poesía en este contexto? No creo que la poesía sea resistencia, pero sí un lugar de encuentro y de difusión de voces.
Como dice en una entrevista el actor Ethan Hawke “la poesía no es necesaria, hasta que te enamoras, o se muere alguien querido, o perdés un amor, o tenés una gran alegría y no sabés como expresar todo eso, y encontrás gente que ya pasó por eso y pudo expresarlo, ahí se vuelve útil el arte”, bueno en los tiempos que corren, es necesario que haya gente, poetas, artistas en general, que ayuden un poco a ponerle palabras a todo el movimiento tectónico que sufre el mundo.
Sin dudas son necesarios varios “Guernicas”, al menos para dejar testimonio de lo que está pasando.
Es muy difícil para mí, a decir verdad, es una época en la que estoy escribiendo muy poco.

Gilgamesh: Convocatorias, concursos, lecturas, festivales. ¿Qué opinión te merecen? ¿Cómo circulás o imaginás la circulación de tu obra en ellos?

Ernesto Parysow: En lo personal, no me gustan las lecturas, no es algo que disfrute en particular, leer en voz alta, y sobre todo poesía, requiere habilidades que son difíciles de encontrar, no es fácil encontrar gente que lo haga bien. La declamación o cierta forma de leer, cierto “cantito” me sacan del poema.
A festivales no suelo asistir, sin embargo, me parecen que son como una forma necesaria para encontrarse y compartir intereses en común.
Con los concursos volvemos a la seriedad con que los organizadores y los jurados, se toman su trabajo. Está lleno de concursos entre amigos que se cuelgan entre ellos la medalla y otros lugares más oficiales o más serios que a uno le queda la sospecha de si no estarán un poco amañados, aunque no siempre.
He tenido varios intentos en concursos o convocatoria de editoriales aquí y en España, pero no tuve suerte, no gustó o no se ajustó al interés editorial o había otras cosas mejores
. Tampoco es algo que haya hecho con mucha regularidad y a decir verdad siempre la poesía fue para mí. Sigo intentando cada tanto enviar material a algunos concursos, después de un trabajo intenso, está bueno tratar de que ese trabajo se conozca.

Gilgamesh: Nuestra última pregunta es una que, con ligeras variantes, repetimos de entrevista en entrevista. En «La muerte de la tragedia», George Steiner afirma (palabra más, palabra menos) que la poesía se ha vuelto un asunto privado esencialmente lírico y que, por lo tanto, se ha divorciado de la memoria histórica de los pueblos. Puesto en otros términos, la poesía es escrita y leída por poetas y quizá, también leída por alguna de sus amistades... Hace largo tiempo que el llamado «gran público» ha quedado fuera de este juego. Alejandra Boero llama a esto el «lazo perdido». ¿Qué sería necesario, en tu opinión, para reparar en alguna medida esa pérdida?

Ernesto Parysow: La verdad que no estoy seguro si en verdad habría que reparar o simplemente aceptar la pérdida.
Hay tantas voces, tantas modas que por suerte desaparecen casi tan rápido como aparecen, que se encuentra de todo. Y así como antes decía que hay mucha banalidad, también hay gente que trabaja seriamente. En ese “de todo” hay gente que habla de sí misma y gente que le habla a la comunidad que la rodea, hay una difusión de voces de una manera inédita en la historia y recién hace relativamente pocos años que convivimos con esta manera de difundir nuestra voz, de elevar el tono de una forma imposible de mensurar.
Es verdad que la poesía se lee mayormente entre poetas, pero todavía hay gente allí afuera dispuesta a escuchar a los poetas, probablemente sean otros artistas o gente que no sabe que lo es, artistas asintomáticos.
A pesar de que no lo parece, hay mucha gente sensible cerca nuestro.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS

ERNESTO PARYSOW nació en Buenos Aires en agosto de 1967. «Claroscuro» es la puerta de acceso a su obra literaria, hasta ahora inédita, la cual data desde 1990. Estudió cine en el IDAC (Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda) y en la FUC (Fundación Universidad del Cine). Participó como guionista y asistente de dirección en algunas producciones nacionales. Es guionista y director de Punto de Equilibrio (primera película argentina sobre diabetes). Ha colaborado en algunas revistas electrónicas de poesía. Periódicamente actualiza su blog con nuevo material: ernepa.blogspot.com

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